domingo, 17 de febrero de 2013

Difíciles comienzos.

Treitna días, cuatro semanas, un mes. Llámalo como quieras, pero todos acaban en una misma conclusión: hace treinta días, cuatro semanas, un mes que estoy aquí, en Londres. Este era mi sueño, mi aventura personal y me empeñé en realizarlo y finalmente lo he conseguido. Lo que no sabía es que iba a ser tan realmente duro, pero claro una nunca sabe hasta qué extremo es de fácil o difícil una cosa hasta que no lo vive, pues eso.

Un cambio radical que decidí darle a mi vida y que no me arrepiento, pero estando aquí me he dado cuenta de muchas cosas (y sigo haciendolo) e incluso ahora aprecio muchísimo más mi vida de antes y todo lo que tenía a mi alrededor. Y empezar una vida desde cero no es nada fácil, lo sé y lo sabía; y no sé si llegaré a conseguirlo pero al menos quiero y quería intentarlo.

Treinta días donde cada mañana me he montado en una montaña rusa diferente cada vez que me levantaba de la cama. Sensaciones increíbles, inexplicables que te hacen subir y bajar en cero coma segundos y que en un momento determinado estás genial y al segundo, estás OFF tirada por los suelos. Pero también te das cuenta de hasta cuánto tú misma puedes soportar esa situación, esa presión y a veces hasta me sorprendo. Por ahora, ya he superado la prueba y ahora me encuentro escalando la cuesta de febrero.

Días de miedos, inseguridades, desconfianza, negatividad... pero también alegrías, positivismo, pequeños pasos pero con confianza, o al menos eso intento. Momentos también para el derrumbe pero que gracias al apoyo de los compañeros y de una misma en perseguir este sueño, de momento os digo que me quedo aquí. No sé si por mucho o poco tiempo pero al menos otros treinta días, otras cuatro semanas, otro mes más... estaré por Londres.

Show must go on... to be continue...!!

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