Han pasado muchos meses desde la última vez que escribí en este blog. En aquel momento, escribía desde mi otra vida, la londinense. A la que tanto debo este año 2013. Desde entonces, han pasado muchos meses sí, y muchas cosas también, y ninguna igual a la anterior. Estando a 29 de diciembre puedo decir que este 2013 tiene los días más que contados para su muerte, y por lo que viene siendo de costumbre toca hacer un resumen-balance de este año, el cual ha sido una auténtica revolución y sorpresa para mi persona.
Empecé el 2013 de la mejor manera que una persona puede empezar: haciendo realidad su sueño. Sí, dos semanas después de empezar el año aterricé en Londres dispuesta a vivir una nueva vida y comenzar de cero. Sabía que no iba a ser fácil y que dependía de mí, de mi esfuerzo y valor el que fuese un éxito o un fracaso esta experiencia. Y a pesar de haber vuelto a los pocos meses, no lo considero un fracaso para nada, que quede claro. Siempre fue mi ilusión, mi sueño y pensaba que jamás lo podría poner en marcha y prácticamente un año después todavía no me lo creo. Fue una etapa nueva, bonita pero a la vez dura y difícil de sobrevivir, fueron 6 meses de vida londinense de los cuales no me arrepiento de nada pues todo lo vivido forma parte de mí. De Londres aparte de la experiencia, por supuesto, me he llevado una gran satisfacción y renovación personal que me fue llegando por sorpresa y cada día que pasaba era un avance más. Y la necesitaba. Desde luego que la necesitaba. En Londres me descubrí a mí misma, parece una tontería pero es así, no sabía la “Cristina” que tenía dentro de mí hasta que llegué a esa maravillosa ciudad; pasé muchas dificultades de las que tuve que salir yo sola sin que nadie me ayudara, con un idioma que no dominaba y con una forma de vida que tampoco era lo que hasta entonces había vivido. Todo era nuevo, raro, diferente, y más estando en Londres donde todo es al revés. Me costó muchísimo sobrevivir todos esos meses separada de mi casa, familia, amigos, de Málaga… fueron muchos días de esfuerzo, trabajo, sudor, lágrimas, ansiedad, soledad… pero no todo iba a ser malo y también logré cosas buenas y positivas. Sentía que era el momento de hacerlo y cuando yo tengo una idea en la cabeza no hay nada que se me resista, la llevo a cabo hasta el final. Y me armé de valor y lo hice, y a lo que iba, ahora que han pasado los meses y estoy de vuelta en casa con la misma familia, amigos, en la ciudad de siempre, ahora es cuando me doy cuenta de todo lo que hice en su día por mí misma y que jamás pensé que fuera capaz de hacerlo. Pues lo hice. Sobrevivir en una ciudad como es Londres no es nada fácil y mucho menos si te vas solo. Todo lo logré pasito a pasito, primero casa, después hacerme con la ciudad y sus papeleos, conocer gente, más tarde llegó el trabajo, de camarera, quién me lo diría a mí… y así pasito a pasito se fue creando en mí una persona mejor, diferente, con la misma esencia de siempre pero al fin y al cabo diferente.
Empecé el 2013 con 24 años siendo una persona llena de miedos, inseguridades pero con las ideas fijas, dudosa de todo, siempre pendiente del qué dirán, cobarde... todo o casi todo adejtivos negativos. Pasado el año, termino el 2013 con 25 años siendo una persona segura de sí misma, sin miedo a nada, atrevida, madura pero realista, con las ideas más fijas y claras, sabiendo lo que quiero y lo que no, eligiendo a quién quiero tener en mi vida y quién debe quedarse fuera, y sin importarme el qué dirán, si ahora tengo que decir algo, lo digo y punto. Y sobre todo me he vuelto una persona optimista. Quién me conozca de verdad, este aspecto le parecerá increíble pero así es. Y estoy muy orgullosa de haber conseguido todos estos adjetivos buenos para mi persona, creo que me hacían falta.
Sigo teniendo mis momentos de bajones como todo el mundo y sigo siendo la misma “Cristina” de siempre pero ahora estoy renovada por dentro y por fuera, una sensación que no creo que se pueda explicar, solo yo misma he vivido esta transformación . En cierto modo, me siento LIBRE. Este año me he quitado muchos pesos de encima y por eso me siento liberada en muchos aspectos, tenía muchas puertas entreabiertas, las cuales nunca llegaban a cerrarse del todo, pues en 2013 lo he hecho. Cerrar todas esas puertas del pasado que no me dejaban vivir ni avanzar hacia el futuro, pegar un portazo y sentirme bien conmigo misma. Y he abierto muchas ventanas. Ventanas que no han sido fáciles de abrir pero que una vez abiertas, hay que dejarse llevar y mantener la cabeza bien en su sitio para poder afrontar el futuro con ganas y energía. Este año también me he dado cuenta que eso de "las palabras se las lleva el viento" es verdad. Siempre he sido una persona de demostrar los hechos, aunque también de muchas palabras, pero ahora lo valoro mucho más los hechos. He sentido cómo gente cercana a mí se alejaba cada vez más y más y viceversa, gente que apenas conoces las dejas que entren en tu vida y por H o por B se convierten en íntimos, por así decirlo. Personas que no saben nada de tu vida, ni tu pasado ni de cómo eres pero no les importa, te demuestran como el que más. Y yo que quereis que os diga, me quedo con eso. La “antigua” Cristina se conformaba con bonitas palabras y poco más que ella siempre estaba ahí para los demás, y así le iba, que recibía patada tras patada dejando las heridas siempre abiertas. Pero este año he aprendido mucho sobre la vida, y las personas, y al final todos somos unos egoístas que solo miramos por nuestro ombligo. Esto es triste pero es así, y yo también me incluyo porque al final me he tenido que convertir en ese tipo de persona. Nadie va a mirar por mí como lo hago yo misma, y eso, este año me ha quedado más que comprobado. Y lo siento si hay alguien que no le guste mi nuevo hábito pero no me ha quedado más remedio que escoger esta forma de vida. Ya no quiero bonitas palabras, a mí o me demuestras que estás a mi lado tanto para lo bueno como para lo malo y o te vas a freír espárragos, no me vengas con medias tintas.
Me he cansado de ser la niña buena de turno, la que siempre hace todos los favores a todo el mundo sin pedir nada a cambio pero a Cristina luego que le den y que se las apañe ella solita. Me he cansado de tener que ser yo siempre la que tire del carro, a mí también me gusta que me lleven; creo que no se puede estar toda una vida esperando a que los demás te solucionen la vida. Me he cansado de tantas cosas y de vivir PARA los demás que he decidido ser un poco egoísta y vivir POR Y PARA MÍ SOLA. Y desde que tomé esa decisión creo que no me está yendo muy mal, incluso soy un poco más feliz aunque no lo sé a ciencia cierta pero al menos estoy viviendo como yo realmente quiero, a mi manera, haciendo lo que me gusta y tomando mis propias decisiones y no dejándome influir por nadie. Este 2013 ha sido el año de mi REVOLUCIÓN PERSONAL. Ha sido una transformación poco a poco que con el paso del tiempo es cuando estoy viendo los frutos de todo lo que he conseguido a lo largo de todos estos doce meses, día tras día, semana tras semana, mes a mes… viviendo cosas inexplicables, experiencias que jamás olvidaré y que no volveré a repetir, sensaciones inmejorables y que poco a poco y que en el próximo año seguiré viviendo.
Porque si de algo estoy segura, es que este año ha sido el comienzo y el desarrollo de esta pequeña renovación en mi persona, pero que a lo largo del 2014 continuaré desarrollando y no sé si habrá un punto y aparte de este capítulo pero desde luego que a partir de ahora sí que lo hay. Tengo muy buenas sensaciones de cara al año próximo por eso mismo, por seguir continuando con esta renovación de la cual estoy muy orgullosa de haber cambiado muchos aspectos de mi vida que solo me traían cosas negativas y no me dejaban ver lo increíble que soy por dentro. Y aunque esto suene a ‘egocéntrico’ es así. Todos veis en mí a la niña buena, tonta, tímida, la que no ha roto un plato en su vida, la que se conforma con cualquier cosa, la que no se enfada por nada... pero nadie (o muy pocos) ven en mi a la Cristina mujer, adulta, madura, responsable, la que hace locuras, la atrevida, la que se enfada, la que se equivoca y pide perdón, la que tiene un mal genio que es para flipar a veces, la que se desvive por los suyos (familiares y amigos), con la que puedes hablar de cualquier tema sin tabúes sea en serio o de cachondeo... En definitiva, es como si tuviera una careta porque doy una imagen que en más de una ocasión no se corresponde con lo que realmente soy. Me considero una persona difícil de conocer, es verdad, creo que (casi) nadie puede decir que de verdad me conoce pues siempre tengo un as guardado en la manga, pero la persona que llega a descubrirme tal y como soy, esa persona tiene la suerte de poder decir: conozco a Cristina Leiva Viruel y solo esa persona va a poder disfrutar de lo increíblemente que soy por dentro.
Supongo que me habré dejado muchos aspectos por contar en este balance pero este año he querido que fuera un poco diferente al resto y ha sido más filosófico y reflexivo sobre mí misma que el estar mencionando todos los momentos vividos y las personas que han aparecido en él como ya hice el año anterior. No creo que sea conveniente ya mencionar uno a uno pues los que sabeis que formais parte de mi vida, lo sabeis de sobra y no os hace falta que os lo tenga que escribir, y agradezco cada uno de los momentos que he compartido con cada uno de vosotros, ya sea un rato grande, pequeño, un simple saludo, o compartir casa, habitación o una visita fugaz. Todos son especiales y todos sois más que especiales para mí. Y este 2013 también me ha dado muchísimos reencuentros con gente que ya los tenía en el baúl de los recuerdos y de todos he aprendido algo nuevo, y si el destino ha querido que nos volviéramos a ver o reencontrar por algo sería y encantada de haber compartido ese momento contigo, por lo que ya has formado parte de mi 2013, y de mi vida.
Y sobre todo, dar las gracias a quién haya llegado hasta aquí porque yo me pongo a escribir y… no hay quién me pare. Un aplauso y un beso para ti. La vida continúa en 2014 y espero que me sigas acompañando a lo largo de los doce meses que durará mi viaje, sí tú, el que estás leyendo esto. GRACIAS.
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